#Branding: La fábula de la hoja en blanco.

Siempre he defendido la simplicidad en el oficio, me gustan las cosas claras, directas, sin tapujos,

me gustan los equipos de creativos francos y sin pretensiones donde cada quien es libre de decir lo que piensa y donde se aprecia la sinceridad.

En estos días fui a reunirme con un cliente potencial y su equipo de asesores, están desarrollando una aplicación de pagos virtuales y aparentemente va a ser algo genial.

A un amigo en común le pareció buena idea llevarme para que compartiéramos opiniones y ver si salía algo bueno de ahí (dinero).

A diferencia de la gran mayoría de este tipo de proyectos el dueño de la empresa y principal creativo tiene dinero, se puede ver que reunir fondos para desarrollar su proyecto no es lo que le preocupa.

Pasamos casi 2 horas hablando en términos técnicos, les confieso que esto me aburre demasiado, nada peor que el ¨Spanglish¨ técnico de marketing. 120 minutos de bi-tu-bi, es-i-ou,  en fin, mi TDA (trastorno de déficit de atención) y mi impaciencia natural me la hacen difícil en situaciones como esta, me bloqueo y empiezo a pensar en los pendientes, los proyectos en proceso, las cuentas por cobrar, en fin.

Mientras tanto el dueño del proyecto y su principal asesor nos explicaban por qué esta aplicación cambiaría al mundo (Apple tiene una parecida y no se las han visto fáciles), se me ocurrió soltar la primera pregunta lógica para mi:

¿Por qué creen ustedes que su aplicación funcionará si Apple ha gastado millones de dólares en desarrollo, y mercadeo y no han logrado posicionarla como esperaban? – Me refería a la necesidad de ir a mercados específicos y la urgencia de desarrollar aplicaciones o herramientas que fueran realmente prácticas y útiles en la vida diaria, dejando de lado pretensiones napoleónicas. Siempre he defendido los estudios de mercado reales, en la calle. Nada como recibir feedback de las personas que podrían o no usar nuestros productos. Si ellos lo aprecian entonces el trabajo se hizo bien, sino pues de vuelta a la sala de proyectos.

Mi pregunta lejos de ser bien recibida generó un profundo malestar, herí susceptibilidades, me acusaron de ser un dinosaurio y no tener la suficiente capacidad de proyección como para ver el futuro.

Nuestro ego como profesionales  a veces nos hace olvidarnos de lo esencial. Les confieso que por un momento me dejé llevar y pensé atacar con todo pero en ese momento recordé las enseñanzas de un profesor que siempre me pareció un tipo genial, defendía que a pesar de la tecnología, siempre (en nuestro oficio)  era necesario que alguien tomase un lápiz y un papel y se sentara a bocetar y a escribir, es decir, volver al más básico de los métodos de diseño.

Cualquier proyecto por complejo y sofisticado que sea debe caber en una hoja de papel, cualquier proyecto que se aprecie de ser genial debe poder ser entendido por cualquier persona sin importar si es un estudiante de secundaria o un doctor en física, la teoría de la relatividad puede ser expresada en un pedacito de papel y explicarla a grosso modo no requiere más que unos cuantos dibujos (por favor no me malinterpreten, obviamente estoy hablando en sentido figurado).

Yo y mi bocota.

En vista del profundo malestar que generó mi comentario se me ocurrió dejar otra pregunta en la mesa (ya estaba francamente aburrido):

¿Por qué debería utilizar esa aplicación y no pagar con mi tarjeta que la tengo en el bolsillo o con efectivo que tengo en el otro bolsillo?

Pues lejos de redimirme creo que le eché más leña al fuego, mis posibles clientes consideraban absurdo responderme esas 2 preguntas fundamentales, como publicista son las 2 primeras preguntas que debo tener  bien claras antes de trabajar sobre cualquier estrategia, allá los dejé, discutiendo la forma sin entender el fondo.

Nuestro oficio requiere de valor y hablarle al cliente con claridad puede tener cualquier resultado, creo que a los de la aplicación les ahorré un buen dinero ya que les dejé una tarea pendiente, responderse a ellos mismos 2 preguntas fundamentales, que dicho sea de paso deberían ser las 2 primeras en tenerse claras antes de empezar cualquier proyecto. Me fui a casa con la tranquilidad de no haberme cargado de un karma publicitario disfrazado de riqueza infinita. A veces me reprocho por mi bocota pero duermo tranquilo.

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